viernes, 4 de julio de 2008


No podía entregar su destino a los anhelos y las frustraciones de los otros. Sabía de sobra que nada se reparte tan bien como la envidia y que hay quienes viven para criticar los errores que no se atreven a cometer.

Tus silencios me aturden.

Tu vida empieza, donde la mía termina.

Y en mi otoño frío, les contaba a los árboles desnudos de vos.
y se dió cuenta de que la vida no era eso, la vida es caer y levantarse, y volverse a caer y volver a levantarse; la vida es alegrarte los viernes y joderte los lunes, y abrazarte a quien te abrace y a quien no te abrace pues no te abrazas y punto, y no pasa nada.

En algún lugar, entre el silencio sagrado y el sueño: Desorden, desorden, desorden.

Soy multifacética, puedo dejar de reírme para empezar a llorar en instantes, o al revés. Puedo ser la mejor persona, o la peor también. No me importa si lo que hago te confunde, yo se bien lo que quiero.